
En la memoria de mi piel están tus besos,
Dulces y tibios recorriendo mi cuello,
Mi espalda, mi abdomen, mis muslos…
Están también las caricias con la yema de tus dedos,
Por todo mi cuerpo y esa sensación de vulnerabilidad ante ti,
Por la expectativa de no saber tu paso a seguir…
Están también las cicatrices de las aventuras,
Y aquellas que quedan por siempre en el alma,
Algunas difíciles de borrar,
Y otras que estarán presentes para hacernos recordar…
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